Mi Papito
Domingo, Noviembre 25th, 2007
Mientras yo corría con todas mis fuerzas para llegar más rápido, él fingía esforzarse mucho, pero sus piernas corrían despacio para dejarme ganar… Al llegar a la esquina de la cuadra –la meta- yo saltaba contenta y riéndose me hacía creer que yo había ganado. Por las tardes se sentaba en su sofá y dormía… yo hacía ruido para que se despertara –se enojaba cuando alguien lo despertaba, excepto si era yo…- mi Papito toleraba todas mis travesuras con buen humor y muuucha paciencia. Se pasaba horas contándome sus experiencias juveniles una y otra vez pero yo no me cansaba de escucharlas y él tampoco de contarlas.
Recuerdo que en mis primeros años de colegio, él iba todos los días caminando despacio con su clásico sombrero a recogerme. Me esperaba en la puerta, leyendo su periódico. Vivía orgulloso y feliz preguntándome por mis notas. Siempre decía “ésa es mi hija”… (more…)
Dicen que las que nos fijamos en hombres mayores es porque inconcientemente buscamos la figura de nuestro papá en ellos. Quién sabe. Pero debo confesar que los maduritos siempre me han llamado la atención! Y eso me ha convertido en el punto de las bromas de todos mis amigos –me han puesto de chapa Carbono 14!- Lo cierto es que por alguna extraña razón que aún no logro comprender, tengo harto jale con los hombres mayores –y cuando digo mayores significa que me llevan por lo menos diez años!-
No existe una guía práctica para enamorarse de una persona… pero qué bien nos sale! En cambio, cuando todo acaba… quién nos enseña a olvidar? Es posible realmente olvidarse de alguien a quien quisiste mucho? Pues yo digo que sí. Claro que es posible. Y si no logras olvidarlo por lo menos puedes cambiar el amor de pareja, por un amor a un recuerdo.