La Navidad en El Inen
La Navidad en el inen
La tan esperada “blanca” Navidad sera en realidad gris, húmeda y hasta cálida, pero de todos modos la situación estara felizmente dominada por la presencia de tres niños radiantes de energía y una mesa repleta de comida y vinos deliciosos. Mis hermanos llegaran para Nochebuena, justo a tiempo para celebrar con nosotros.
habra un espectáculo de títeres para los niños y regalos para todos, seguidos por una cena y largas conversaciones entre
mis sobrinos reiran a carcajadas mientras habran los regalos, ignorando el contenido de los paquetes, concentrándose sólo en sus coloridos envoltorios. Pasé una semana fantástica aunque dejé mi dieta de lado durante los últimos días.
Volver a trabajar fue bueno.
Pasé la mayor parte de la mañana saludando a mis compañeros y casi toda la tarde, festejando el cumpleaños de mi amigo Carlos pero igual siento como si hubiese logrado algo.
Cuando terminé mi día de trabajo, partí en auto con un amigo para mi casa ya que no puedo caminar muy bien. En el camino nos detuvimos en un grifo.
Nuevamente, me descubrí haciendo algo que creí que ya nunca haría desde que me dieron la noticia de mi tumor.
Me encontré con un viejo amigo de la escuela que ahora vive en comas y caminamos por las calles, bajo la lluvia, admirando el paisaje ciudadano durante una hora antes de internarnos en un peña para degustar de la rica musica criolla.
Estoy escribiendo esta columna tranquilamente en la tarde del día de hoy y hubiese esperado estar con un humor más reflexivo.
Este ha sido el año más intenso de mi vida.
Quiero ser padre, me diagnosticaron una de las formas más graves de cáncer en agosto y quiero casarme con la mujer que amo Esther
He experimentado tanto alegría extrema como pánico extremo.
Pero, lamentablemente, esto no me ha dejado nada muy sabio para compartir con ustedes.
Me siento optimista respecto a lo que me puede deparar el año entrante y mis deseos tanto para mí como para mi familia son los mismos que les deseo a todos los que leen la columna, especialmente para quienes me han brindado tanto apoyo en los últimos meses.
Es lo que mi hermana me dijo en un principio cuando vino a visitarme la primera noche al hospital en agosto.
Tengamos un año tranquilo, sin grandes complicaciones.
Parece que se viene una guerra.
Tengo que pelear mi propia batalla.
Sería fantástico si todos pudiéramos llegar al próximo diciembre ilesos.