La Vispera de Navidad

La Víspera de Navidad
Juan Carcamo Esteves(1980-)


 

La Vispera de Navidad

Era la víspera de Navidad, y todo en la casa era paz,
No se oía ni un ruidito, ni siquiera chillar a un ratón.
Junto al fuego pendían las calcetas vacías,
Seguras que ponto vendería Santa Claus.

Y sobre la cama, acurrucaditos y bien abrigados, los niños dormían:
Dulces y bombones danzaban alegres entre sus sueños.
Mamá con pañoleta, yo con gorro de dormir, Iniciábamos apenas, un largo sueño invernal.

De pronto en el prado surgió un alboroto;
Salté de la cama y fui a ver qué pasó.
Volé como un rayo hasta la ventana,
Jalé la cortina y tiré del postigo.

Blanca y suave era la nieve, dulce el brillo de la luna;
Parecía el mediodía, en nuestra villa tranquila.
Cuando para mi asombro vi pasar a lo lejos,
Ocho pequeños renos y un diminuto trineo.

Conducía un viejecito, tan vivaracho y veloz,
Que supe en seguida, que debía ser Santa Clos.
Más rápido que las águilas, sus corceles volaban,
Y él silbaba y gritaba, a sus renos llamando:

¡Vamos Destello, Relámpago! ¡Adelante Gambito, Danzarín y Cupido!
¡Jala duro Cometa! ¡Lleguen lejos Estrella y Lucero!
¡A la cima del techo! ¡A la cima del muro!
¡De prisa, de prisa, que los niños me esperan!

Cual hojas secas de un árbol, remontaban al cielo
Al hallar a su paso alguna barrera.
Volaron así, hasta posarse en la casa,
Santa Claus y los renos y el trineo con juguetes.

En un parpadear, sobre el techo escuché
Los pequeños cascos de los renos patear.
Y al voltear la cabeza, entre cenizas y troncos,
Por la chimenea, cayó Santa Claus.

Abrigado con pieles, de la cabeza los pies,
Santa Claus se encontraba todo sucio de hollín.
Cual ropavejero, con un saco a la espalda,
Descargó su equipaje y se puso a jugar.

Santa and his sleigh on the new-fallen snow

¡Cómo brillaban sus ojos! ¡Cómo sus labios sonreían!
Se veía tan gracioso: su nariz parecía una cereza,
Sus mejillas estavan rosadas,
Y su barba, tan blanca, recordaba la nieve.

Apretaba entre los dientes el mango de una pipa, Y en círculo el humo, coronaba su cabeza.
Su cara era amplia, y cuando reía, temblaba su panza redonda, como un gran tazón de jalea.
Al verlo jugando, gordinflón y rollizo,
Como un duende gracioso, me reí sin querer.

Santa Claus guiñó el ojo y sacudió la cabeza
De tal forma que supe que no había qué temer.

No habló ni una palabra y volvió a su trabajo:
Llenó bien las calcetas,
Inclinó la cabeza, arrugó la nariz,
Y después con un brinco por la chimenea salió.

Saltó a su trineo y silbó a sus corceles, que arrancaron volando,
Cual hojas de un árbol que el viendo arrastró.
Pero pude escuchar que exclamaba:
¡FELIZ NAVIDAD! ¡A TODOS, FELIZ NAVIDAD!

Santa en su trineo