Manojo de Nervios

Me siento como si hubiera pasado la semana entera con las mandíbulas abiertas como un león, salvo que el rugido ha sido reemplazado por un bostezo. Las náuseas que me provocó la quimioterapia que empecé la semana pasada, fueron controladas con pastillas. Pero contra el cansancio no hubo remedio. Era una lucha tratar de despertarme antes del mediodía, sólo para volver a dormirme por la tarde. Por las noches me sentía mejor y podía irme a la cama a una hora normal. Pérdida de peso Mi apetito no desapareció por completo pero ha sido bastante pobre. Me cuesta terminar de comer dos tostadas y una manzana para el desayuno y después no siento hambre hasta la noche. He bajado alrededor de 8 kilos, pero estoy seguro de que se debe a la dieta que sigo. Es frustrante ser tan inútil en la casa. Nunca fui muy organizado en las tareas domésticas, como lo puede testificar cualquiera que haya vivido conmigo. Durante la última semana, incluso moverme ha sido casi imposible. Pero, al haber terminado con la quimioterapia el domingo, empiezo recién ahora a salir del estado de agotamiento. Mirando al futuro Levantarme por las mañanas es más fácil y ya no siento la necesidad de irme inmediatamente a la cama apenas me siento a tomar el desayuno. Confío en que si las drogas son tan poderosas, tienen que tener algún efecto sobre el tumor. También confío en que podré tolerar cualquier tipo de tratamiento que necesite en el futuro. Pero, pasar tanto tiempo cansado me trae preocupaciones y malos pensamientos. Me preocupa que con la radioterapia, ya hayamos jugado la última carta para combatir el tumor. Le pregunté a mi médico si podía recibir más radioterapia en caso de que el tumor no haya desaparecido. Él me explicó claramente que mi cerebro no podría tolerar nunca más una dosis tan agresiva de radiación.